El liderazgo no es una cualidad, es un proceso social.

Suele concebirse como una cualidad y esta manera de concebirlo ha condicionado los análisis que se han ido haciendo posteriormente en torno a qué consta esa cualidad, con vistas a aprender a desarrollarla.
Ya vimos que este análisis bebe de preconcepciones anteriores y que había recibido el soporte teórico de los estudio
s desarrollados bajo corte mecanicista. Ese análisis, asimismo, daba soporte intelectual a una estructura social que en el momento era conveniente preservar.

Autores como Barker proponen dar la vuelta a este paradigma y lo definen como un proceso, no como una cualidad.
Definir el liderazgo como un proceso ¿qué implica?

  • Emerge del sistema, no de las cualidades de un individuo.
Ante una necesidad que debe ser satisfecha, el sistema se organiza y elige al líder en tanto que representa el medio mas adecuado para mantener esa organización y satisfacer su necesidad. A través del proceso de liderazgo la gente visualiza un fin que termina manifestándose en expectativas que  son simbolizadas por un líder y sus atributos. Cuando esa necesidad cesa, el liderazgo cambia de manos. En cada momento y dependiendo de la situación, las cualidades del líder esperadas por la gente serán distintas.
  • La influencia es multidireccional.

La influencia de los individuos no se produce en cascada, desde lo alto de la jerarquía, sino que la gente dentro de un sistema social puede influir a otros, si nunca se han encontrado o si no tienen conocimiento de la existencia del otro, lo cual es especialmente significativo en la época actual, en la que las comunicaciones han multiplicado las posibilidades de interacción con personas, no sólo del propio entorno laboral, sino de fuera de la propia organización.

  • Es transformador. No busca la estabilidad, sino el cambio.

En lugar de buscar preservar la estructura de alguna manera, el sistema transformador evoluciona hacia nuevas maneras de operar, nuevos órdenes de estructura y nuevas relaciones con su entorno. Reorganizar una jerarquía organizacional convirtiéndolo en una nueva jerarquía no es necesariamente una transformación. Lo que diferencia un sistema transformador es que no esta organizado por un pensamiento organizacional racional y responde al cambio no como una irregularidad disyuntiva, sino como un elemento integral del entorno. Por eso el rol del líder no puede ser definido de antemano , como ocurre cuando se define un organigrama en una empresa, sino que emerge como resultado de un proceso transformador.  

Se reconoce ampliamente que las organizaciones contemporáneas están experimentando una profunda transformación  y que los enfoques tradicionales de liderazgo resultan insuficientes para hacer frente a entornos cada vez más complejos. Las presiones por la competencia global, la necesidad de consolidar modelos de negocios en ambientes dinámicos, inciertos y complejos, y la necesidad de innovar exigen modificar la estructura del trabajo configurada tradicionalmente en función de los individuos y adoptar diseños organizacionales orientados al cambio, para lo cual es necesario reformular el modo en que deberían trabajar los equipos en las organizaciones. Hacer esta reformulación implica repensar el modo de relacionarse de sus miembros entre sí y con la organización a la que pertenecen.
Cfr. Liderazgo distribuido en equipos de trabajo: una aproximación conceptual. Alexandra portalanza. 2013. Universidad & Empresa No. 25, pp. 73-85
Tagged with:
 

Deja un comentario

Set your Twitter account name in your settings to use the TwitterBar Section.