Currently viewing the category: "Coaching"

minimalism-620x432

 

Los objetos que poseemos nos definen. Para un buen observador, alguien que fuera un verdadero interrogador de objetos, sería fácil obtener información esencial sobre nosotros con investigar un poco en los cajones o con mirar con atención las estanterías. Las cosas que conservamos cuentan una historia en la que aparecemos, guardan un pedazo del tiempo que hemos vivido con ellas.

Nuestras inquietudes, nuestras esperanzas, suelen quedar cifradas en las notas garabateadas en un cuaderno, en una cuenta calculada con urgencia en el dorso de un billete de metro o en el separador de un libro. Por eso, en ocasiones, nos resulta tan conmovedor el reencuentro con estos pequeños vestigios ocultos en las profundidades de los cajones cuando acometemos una limpieza general. Volver a estas pequeñas cosas, preguntarles por nosotros, es hacer espeleología íntima.

Personalmente, suelo vivir como todo un ejercicio espiritual esta limpieza que cada año nuevo hacemos en casa. En aras de una optimización del espacio familiar (en otras palabras, con el objetivo de que la casa no termine siendo un estercolero) esta limpieza es necesaria, sobre todo cuando se convive con alguien que, como yo, con tendencia a la nostalgia, que tiende a guardarlo todo.

Por una suerte de lealtad al pasado, he llegado a guardar objetos que para cualquier otro serían, seguramente, verdaderas porquerías. Conservo billetes de tren, tickets de cine, envoltorios de caramelos. He guardado incluso cosas que no son mías y que posiblemente sus legítimos dueños ni siquiera recuerdan que perdieron; una nota escrita por mi hermano cuando tenía 6 años, un cuaderno con relatos de un amigo del instituto. A veces, con la esperanza de poder devolverlo alguna vez; otras con el recelo secreto de que alguien lo reclame un día (ahora son parte de mi pasado, de mi propia colección de historias).

Soy consciente, no obstante, de lo necesario que es que los recuerdos se muevan. Si bien es importante respetar nuestro pasado, resulta también fundamental que crezca con nosotros y, cuando sea necesario, que lo dejemos ir, no sea que acabemos como el avaro que acaricia morbosamente sus monedas. Que las cosas hablen de nosotros es bueno; que las cosas nos digan cómo somos puede ser perjudicial, porque nos impide seguir avanzando. Decía Shakespeare a través de su Hamlet que la identidad es una pesada carga de la que hay que deshacerse. Tampoco hay que exagerar, aunque sí coincido en que la identidad no puede ser un obstáculo para hacer las cosas mejor.

La limpieza general de la que hablo supone una ayuda para deshacerse de las cargas que lastran nuestra identidad. Es tan liberadora como difícil, porque implica hacer revisión completa de todo lo que hay en casa y tomar una decisión acerca de qué nos vamos a deshacer y qué vamos a conservar. Para mi es una manera de obligarme a reflexionar acerca de lo que es importante para mí y qué cosas son aquellas que debo dejar marchar.

Es también una manera de negociar con mi pasado, de limpiar sus calles, de ayudarle a que se mueva conmigo.

 
Set your Twitter account name in your settings to use the TwitterBar Section.